IV

 

Misericordia, clemencia,

caridad, piedad, indulgencia…

Esas cualidades propias de los santos.

 

Si las pudiera sentir dentro

me harían arder

como un baño de agua sagrada.

 

¿Cómo podría yo intentar

padecer el dolor de los demás?

Qué innecesario.

¿Por qué Cobain, Curtis o Buckley

no han sido santificados?

 

La imaginación del paranoide es muy peligrosa.

Como está

especialmente receptivo

a todo tipo de estímulos y señales,

entiende que todos los acontecimientos

que suceden a su alrededor

están influidos por su persona.

 

Que es causa y efecto de los mismos.

Lo cual le acarrea una fatigosa responsabilidad.

Y aunque,

bajo los baremos convencionales,

su visión sea considerada

como una distorsión de la realidad,

existen algunas teorías que,

de algún modo,

la respaldan.

 

La imaginación de un psicópata

también es muy peligrosa,

y muy nutrida.

 

Cuando no mato aprendo.

Aprendo y aprendo y aprendo…

No puedo dejar de aprender.

De todo y de todos.

De lo bueno y de lo malo.

 

Aprendo tanto

que no puedo asimilarlo todo,

y llega un momento

en el que mi cerebro se queda bloqueado,

como cargando…

cargando…

cargando…

Y cuando vuelvo en mí

me miro en el espejo y me pregunto:

“¿Has sentido dentro la paz del Universo?”.

 

Mis ojos me confirman que es momento de volver a matar.

 

—Paranoid Android— 

 

III

 

Hoy me afilaré los colmillos.

He quedado con un tío rico

que ha viajado y sabe latín.

Es superdotado.

Intelectualmente,

se sobreentiende.

 

Como sabe latín,

conoce perfectamente

las bases de las lenguas romances,

así que,

aunque no habla español,

entiende bastante bien

todo lo que le digo.

 

De todas formas

solemos hablar en inglés,

porque él es inglés

y porque el inglés

es el idioma universal.

 

En Marte,

sin ir más lejos,

hablan en inglés.

 

¿Ves?

Uno puede ser superdotado

e igualmente caer

en las redes de una puta,

que además de sacarle el dinero

lo absorberá todo de su cerebro.

 

Yo no sé latín,

pero sé que tengo hambre.

 

—Assassin— 

 

 

 

II

 

Me llaman Rabya,

porque soy la Ira y una enfermedad.

 

Si existiese un Dios,

su Ira sería yo.

 

Me siento más hombre

que la mayoría de hombres

con los que trato habitualmente.

 

El mundo se llena

de hombres menguantes, 

castrados a manos

de mujeres caducantes,

que no les permiten evolucionar.

Y viceversa.

 

Y no es que me pese,

puesto que ya no siento lástima

por nada ni por nadie,

pero ¿acaso son el valor,

la honestidad, la fuerza o la lealtad

valores exclusivos del hombre?

 

¿Son la sensibilidad, la comprensión,

la integridad o la fidelidad

valores exclusivos de la mujer?

 

Entonces, a lo mejor,

para sentirse una persona completa,

se ha de ser medio hombre

y medio mujer,

y llenarse de lo mejor de cada uno.

 

Recuerdo haber conseguido llegar a ser así

antes de todo esto…

 

Puedo ver con total claridad

esa delgada línea roja

que separa el bien del mal,

porque he estado dentro de otras personas.

Porque me he sumergido

en una mente ajena

hasta hacerla mía

y amarla como si fuera la mía propia,

ya que es el único ser

al que puedo amar.

 

Porque me he reducido o ampliado

al nivel necesario

para empatizar y comprender

otras percepciones

y así tener la opción de elegir

entre:

 

a) Ser generosa.

 

b) Aprovecharme de mis putas facultades para succionar todo el material mental e intelectual que mansamente se me ofrece, hasta que mi cabeza reviente.

… Y he elegido b).

 

—Diabolic Scheme— 

 

I

 

Soy una puta.

Soy una puta vampira.

Soy una puta y una vampira.

Me gusta la sangre y renacer.

 

Pero mi faceta vampírica

la iré desentrañando poco a poco,

intentando siempre mantener alrededor

un oportuno halo de misterio,

hasta la última página.

 

Puta soy por pura vocación.

Por una parte,

no tengo escrúpulos ni conciencia.

Por otra,

soy inteligente y atractiva,

lo que, en este mundillo,

significa poder conseguir bastante pasta

sin excesivo esfuerzo.

Pero la razón más importante

es que me encanta violar mentes

por medio del sexo.

 

Mi mente es un monstruo muy consciente

del poder que este cuerpo le confiere.

Mi mente es un monstruo, sin más.

 

No quiso el azar dotar a mi poder

de la correspondiente responsabilidad,

lo que me hace tan increíblemente libre que,

a cada paso que doy,

siento cómo mi corazón se acelera

lleno de entusiasmo.

 

Amo la vida.

Amo la sangre.

Amo renacer.

 

— Sex & Violence—

 

Introducción

 

     

 

                   

En llamas las entrañas,

ardiendo por dentro,

con los ojos incendiados hasta la lágrima

y la boca encharcada en saliva.

 

Un sudor febril resbala hasta el altar,

que se santifica con mi sangre.

 

El mismísimo Lucifer me está follando.

 

El rabo del Diablo,

además de descomunal,

tiene otra peculiaridad;

que penetra en ti muy suavemente,

sumergiéndote en un abismo

del placer más absoluto.

 

Pero al salir…,

de su carne,

se separan unas afiladas escamas

que se van clavando

en las paredes de tu vagina,

desgarrándola al gusto

…de las satánicas embestidas.