Introducción

 

     

 

                   

En llamas las entrañas,

ardiendo por dentro,

con los ojos incendiados hasta la lágrima

y la boca encharcada en saliva.

 

Un sudor febril resbala hasta el altar,

que se santifica con mi sangre.

 

El mismísimo Lucifer me está follando.

 

El rabo del Diablo,

además de descomunal,

tiene otra peculiaridad;

que penetra en ti muy suavemente,

sumergiéndote en un abismo

del placer más absoluto.

 

Pero al salir…,

de su carne,

se separan unas afiladas escamas

que se van clavando

en las paredes de tu vagina,

desgarrándola al gusto

…de las satánicas embestidas.

 

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